Este blog ha sido ideado para plasmar en palabras los grandes y pequeños acontecimientos que van apareciendo en nuestra vida. Tal vez muchos vayan dirigidos a ti, lector conocido. O tal vez a ti que, aún pensando que me conoces, nunca lo has hecho

domingo, 30 de diciembre de 2012

La senda del tiempo




Llevo dos meses sin escribir y se me amontonan mil ideas con las que seguir dando forma a este óleo de palabras pintado por dos amigos. A escasas horas de despedir otro año más y sin dejarme -lo intentaré- llevar por la tristeza que en mí es habitual estos últimos días de diciembre, saco mi brocha y la empapo de mi mejor color para contaros otra historia más con mi mejor sonrisa...

Esta semana cuando me intentaba dormir recordé la fotografía que reina en esta entrada. La tomé una tarde de agosto en un pueblecito de la provincia de Burgos donde veraneo cada año. Aquella tarde era especialmente calurosa, el cielo estaba salpicado por nubes solitarias y el viento prefería esperar a la noche para abrazarnos entre sábanas y sueños. Cada tarde, como era habitual en mí, me subía a mi bicicleta para pedalear y encontrarme con la soledad...y de paso también, con un par de repechos que ni el mejor novelista de terror podría imaginar. 

Cuesta contaros y más si cabe que imaginéis, lo que trasmite un lugar en el que eres consciente que la persona más cercana que hay puede estar a un par de kilómetros de ti. Para alguien como yo que odia la soledad, resulta que me encuentro en que adoro un lugar así. Lo adoro y lo echo de menos. No sabes lo que cuenta el viento hasta que no lo escuchas, no sabes que es el cielo hasta que no lo miras. En un sitio así os daríais cuenta de lo maravilloso que es oír el silencio.

Avanzaba la tarde y con ella a cada golpe de pedal el sol iba deslizándose en su espectacular tobogán rojizo. Fue entonces cuando miré a mi derecha y vi lo que aparentemente era una llanta de una bicicleta antigua. Por su aspecto parecía que llevaba allí una pila de años soportando, lluvia, nieve, viento y demás clase de castigos meteorológicos. Me bajé de la bicicleta y me senté a su lado pensando en lo implacable que es la senda del tiempo...

No lo había compartido hasta ahora con nadie pero si tuviera que elegir un momento de lo que queda del casi extinto 2012 sería éste que os he contado. Mi pueblo, mi bicicleta, mi senda y mis pensamientos. 
Digo hasta el momento porque el mejor del año será dentro de 48 horas cuando compruebe que otro año más todo sigue igual en mi casa cuando me tome las uvas. Estará mi familia a mi lado y podré disfrutar de sus caras otro año más. No hay mejor momento que ese -gracias Tesoro, te quiero-.

Por supuesto no me iba a olvidar de mi amiga Silvia en este nuestro blog. Que decirte Tesoro que no te haya dicho ya...Feliz 2013 cariño, todo sigue en su sitio que es lo importante, quédate con eso y olvida este año porque tú eres muy fuerte y más valiente todavía ¿vale?. Estoy a tu lado y te quiero con locura.

Acabo esta entrada haciendo mía una estrofa de la canción de los Celtas Cortos que da título a esta entrada,  "...paseando por las calles todo tiene igual color, siento que algo echo en falta, no sé si será el amor..."

Os deseo a todos un Feliz 2013.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El corazón delator.




Se trata de otro maravilloso relato corto, esta vez de Edgar Allan Poe, que me cautivó y, al mismo tiempo, me hizo reflexionar. Parece increíble que en apenas cuatro páginas podamos sacar más de una “moraleja”.
 

Sin duda el protagonista parece sufrir algún tipo de trastorno mental, tal vez esquizofrenia o neurosis. Probablemente se trate de un psicópata. Si tú has leído este relato habrás llegado a la misma conclusión –o no-, pero si se araña un poco la superficie de la historia, nos encontramos con una realidad que resume el refranero popular: no la hagas y no la temas.
 

Mi moraleja: si cometes un acto que piensas que puede ser reprobable, intenta tener nervios de acero, pocos miedos y poca conciencia, pues aunque seamos cautos y tengamos gran celo a la hora de ocultar en lo más profundo de nuestro corazón dicha acción,  podremos ser descubiertos por nuestra conducta. El miedo a ser descubiertos o la conciencia que nos auto censura son los peores aliados para salir ilesos en estas circunstancias.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Año II. Un nuevo amanacer

"La amistad es aquello que recoges por el camino y guardas en tu particular baúl de madera"

    Con esta reflexión terminaba mi primera entrada justo hace un año. Tal día como hoy, hace 365 días iniciábamos mi amiga Edelweiss y yo esta aventura de escritores aficionados. Nuestro A ti, que nunca me has conocido ha visto publicar 39 entradas distribuidas en los diferentes meses de este último año. Cargadas ellas de muchas reflexiones, pocos miedos e infinitas ilusiones y, por que no decirlo: un gusto exquisito y muy cuidado. Esperemos que quién haya visitado o visita de manera ocasional o permanente este lugar le haya parecido cálido y que nuestras pequeñas grandes historias le hayan podido servir para algo que  a bien seguro a los dos se nos escapa.

     Pese a que soy yo el que hace esta entrada homenaje -confieso que me ha venido el flash de este aniversario hace unas horas- todo el mérito de la existencia de este espacio es de mi amiga Edelweiss. Fue ella quien pensó en este espacio y -gracias, gracias, gracias- quién me pidió a mí antes de su creación que lo hiciera también un poco mío compartiéndolo. 

     Así que, ¡felicidades A ti!, que éste sea el primer año de los que tengan que venir y que la gente siga disfrutando de nuestras historietas.

Ya sabes que:

Te recogí en mi camino y decidí Abrirlo 
Y, desde entonces, permaneces en mi particular baúl de madera...
Un nuevo amanecer llega, Tesoro
Y no olvides que siempre junto a ti, que siempre me has conocido

:)

viernes, 12 de octubre de 2012

You are marvelous



A los que buscan aunque no (se) encuentren
A los que avanzan aunque se pierdan
A los que se levantan aunque se caigan
A los que sueñan aunque no duerman
A los que aman aunque no sean amados
A los que rien aunque lloren
A los que viven aunque se mueran

A todos ellos, sois unos héroes




Sin ti, 1 son 365...
Contigo, 365 son 1...

Tú eres maravilloso...


viernes, 5 de octubre de 2012

Bienvenido a mi realidad.

 
 


Como ya dije en una entrada anterior, hay canciones que son un fiel reflejo a lo que siento o a lo que pienso… o a ambas cosas. Se mezclan tanto con mis intenciones y pensamientos que se convierte una y otros en una masa uniforme donde se mezclan y confunden los sentimientos y las ideas, todo ello sazonado con una generosa ración de gusto musical.
 
Es el caso de “je veux” de Zaz, cuyo verdadero nombre es Isabelle Geoffroy, nacida hace 32 años en Tours y cuya voz me cautivó desde la primera vez que la escuché.
 
En “je veux” (quiero), Zaz va desgranando todo lo que quiere y no quiere que le ofrezcan. Todo lo que ama y detesta, y veo que pensamos de una manera muy similar.

 

¡¡Me gusta comer con las manos!! Me horroriza la gente que pela gambas o fruta con cuchillo y tenedor.

Soy profundamente sincera e incluso, a veces, dicen que llego a la brutalidad. Pero yo siempre digo lo mismo: “si no quieres saber la verdad, mejor no me preguntes, porque nunca te voy a mentir”.
 
Detesto los prejuicios. Creo que es un signo inequívoco de ignorancia y de un gran sentimiento de inferioridad.
 
Me asusta la intolerancia, sea de la índole que sea, ya venga por la izquierda o por la derecha. Muchas desgracias han devastado este mundo a consecuencia de ello.
 
No me gustan los regalos caros ni las “atenciones” excesivas. Me parecen artificiales y superfluas.

Quiero amor, pero del sincero y del que nace del corazón. Quiero que una mirada me diga mucho más que toda la palabrería que se le pueda ocurrir a cualquier Don Juan de todo a cien.
 
Necesito que se respete mi libertad, para mí es imprescindible para vivir respirando. No tolero que nadie se meta en ella, ni que se intente cercarla.

No quiero una rosa, prefiero un clip de color azul para guardarlo en mi cajita de recuerdos. El clip no se marchitará.

Quiero gente que me conozca porque se ha tomado el tiempo e interés de hacerlo. No quiero a mi lado a nadie que sólo piense en primera persona del singular.

Me gusta que me digan abiertamente lo que sienten… y lo que no sienten. Odio la incertidumbre...me aburren las personas que tienden a crear un misterio cansino a su alrededor.
 
A ti… bienvenido a mi realidad.

martes, 18 de septiembre de 2012

Cuando amanece.

Todos los días sale el sol. Siempre la luna se despide y el sol nos saluda.

A pesar de que me suelo despertar antes de que la noche haya levantado su manto de oscuridad y de silencio, hace demasiado tiempo que no veo amanecer. Y es que de pronto me encuentro con el astro rey brillando con fuerza en el cielo o, con suerte para mí, intuyo su brillo y calor porque las osadas nubes lo ocultan con esmero. Pero no disfruto de ese delicioso momento en el que parece comenzar algo muy grande e importante.  
 
Solamente se trata de un amanecer más, pero necesito saber que mañana va a volver a amanecer. Y por un motivo que desconozco, cuando amanece surgen nuevas esperanzas de que algo bueno pueda pasar.
 
Mañana miraré al este buscando ese instante en el que parece que el mundo se para. Amanecerá un día más y yo dejaré que la luna bese mi frente en el momento en el que cede su puesto a una esfera brillante y cálidad, a la que pediré que me de un respiro y que me de renovadas fuerzas. No le pediré ni esperanza ni fe, sólo un sutil soplo de fuerza para seguir buscando la felicidad.
 
Cuando amanece, todo puede pasar.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Los antagonistas mueven el mundo

     Antagonista proviene del griego Antagonistés, de anti, contra, y agonistés, combatiente, actor. Todo protagonista necesita un antagonista, un oponente, un rival a su altura. Desde el teatro de la antigua Grecia hasta nuestros días, es el personaje que le da fuerza vital al que combate. Tesis y antítesis, para alcanzar la síntesis superadora.

     La existencia de un antagonista es una de las cinco claves de un buen relato, tan importante como la Pasión -la energía con la que se cuenta la historia-, el Héroe -que da a la historia un punto de vista-, el Momento de Inspiración -llenar de espíritu la historia- y la Transformación que se produce a lo largo del relato. Un antagonista es, en el fondo, un obstáculo a superar con cara y ojos, algo que sirve para obtener un extra de motivación. 


     En el mundo del comic, no se me ocurre un héroe tan grande y con tanta personalidad como Batman y,  a la vez, un antagonista tan genial y genuino que, incluso, supera en muchas ocasiones al héroe rebatiéndole todo el protagonismo. Por supuesto, hablo del maravilloso Joker. Ya se rumoreó en su momento que el Joker, interpretado por un inolvidable Heath Ledger, tenía muchas papeletas de protagonizar su propia película. La desaparición del actor imagino apagó toda llama respecto a este tema. De esta pareja perfecta y/o extraña pareja, salió la mejor película sobre un comic de la historia del cine: El Caballero Oscuro (2008) -con permiso de la japonesa Akira, aunque ésta, de animación-. 

     Chritopher Nolan nos muestra al mejor Batman de todos, al del comic. Ya era hora. Del niño atormentado por su desgraciada infancia, pasando por el adolescente turbado por ésta en busca de su propio camino para terminar con el egocéntrico millonario, el insoportable Bruce Wayne. Explota todo su fatídico pasado y ahonda con precisión cirujana en sus miedos, sus fobias y sus vulnerabilidades. Arranca el traje de Batman y vemos más allá de sus piruetas y sus cachibaches a cual más rocambolesco. ¿Quién va  en realidad enmascarado? ¿el millonario Wayne o el hombre murciélago?. Vemos el retrato perfecto de lo que es Batman, un caballero oscuro que ama por encima de todo a su ciudad, la corrupta Gotham.


     El Caballero Oscuro es fabulosa por muchos motivos, pero uno de los mayores éxitos fue por el  impecable retrato de su genial antagonista como el villano más maravilloso que ha dado el cine. Cuando uno se imagina al rival de Batman, se imagina al forzudo de turno que con su pertinente ejército y pertrechado hasta las cejas de avatáres varios, entra en Gotham y monta la de Padre y muy Señor mío. Más o menos como hace Bane en la entrega que cierra esta trilogía. 
Pues bien, el Joker es lo contrario, una imagen de patético payaso venido a menos, que sino fuera por esas escalofriantes cicatrices en la prolongación de sus labios pasaría perfectamente desapercibido como un tipo corriente comprando pan de molde en el supermercado de la esquina. No hay más parafernalia que esa, ni ejércitos, ni fusiles de última generación, ni vehículos del siglo que viene. Lo grande de Nolan fue plasmar esta imagen y en base a ella desarrollar al villano hasta montar un auténtico caos en la ciudad sin más ingredientes que la mezcla de su locura e inteligencia infinita. Su motivación no es el dinero, ni la riqueza de ningún otro tipo. Simplemente desea ver arder el mundo en todo su esplendor. Ver como una ciudad entra en el caos más absoluto y como se comporta ésta y sus ciudadanos ante tal terrorífica situación. 
Su relación con Batman en la película, es la clave y el corazón del film. El espectador sigue latido a latido su cita con el caos con enorme expetación. Alrededor de ellos se mueve toda la trama. El Joker sabe perfectamente que no puede matar a Batman, ni aunque quisiera, que no es el caso. Él mismo en la escena del interrogatorio se lo hace saber: -¿matarte yo?, tú me completas. -Para ellos tú solo eres un bicho raro, como yo...

     Batman muestra en varias escenas estar por encima de su enemigo en el aspecto físico de manera insultante, le trata como una marioneta en cada disputa cara a cara pero, como le dice el Joker en la escena final: -no me vas a matar por tu absurda superioridad moral... a un desconcertado Batman se le escapa gramo a gramo la personalidad del Joker y su verdadero fin. Una y otra vez se le escurre de las manos. El Joker es más rápido que él y no da un paso sin haber dado dos más que su rival. La manera tan macabra -y aunque esté mal dicho, genial- en la que consigue convertir a un hombre generoso, bondadoso y ejemplo de justicia como el fiscal de Gotham en alguien que deja de creer en lo que luchó toda su vida es lo que define a este personaje. La manipulación como arma más poderosa por encima de toda moral. Todas las personas se pueden corromper si sabes cómo. No tiene ejército pero se lo busca de manera indirecta, la propia mafia cae también en sus redes. El Joker explota el mayor temor de Batman, tratándole como un bicho raro, abriéndole los ojos de que sólo le querrán mientras le necesiten...
El verdadero desafío del Joker parece ser, corromper a Batman. ¿O no? Todo héroe necesita a su antagonista y viceversa. Es lo que pasa cuando una fuerza inquebrantable choca contra un muro. Están condenados de por vida.

     Un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones dirigidos por un ciervo. ¿Hace falta decir quién es el león?.



     El otro ejemplo de antagonista para el héroe enmascarado es el de Bane, también conocido en el mundo del comic como El hombre que rompió al murciélago.
En la tercera entrega, El Caballero Oscuro: La leyenda renace (2012), es el antagonista principal, presentado como el líder de un grupo de mercenarios decididos a sembrar el caos en Ghotam. Se le podría describir como un hombre robusto con una misteriosa máscara respiratoria, de naturaleza cruel y sádica y propenso a matar a sus víctimas con sus propias manos. Es el enemigo de más fuerza física al que se enfrenta Batman porque, además, no siente dolor alguno gracias a los analgésicos de su máscara. La mejor manera de definir tal brutalidad es en la pelea que acontece en las alcantarillas. Nos muestra en ella a base de golpes la imagen más débil de Batman. Le vemos inoperante ante la lluvia de trompazos que le arrea el gigantón. Por primera vez, vemos a un Batman sin capacidad para responder a tal fuerza bruta y a la amenaza del mercenario atentando contra la seguridad de su Ghotam. Llegamos a sentir lástima por nuestro héroe. ¿Quién no se retuerce en su silla al verla?. La forma tan fabulosa en la que Nolan rueda esta escena haciéndonos sentir tal sensación de impotencia es, sin duda,  uno de  los  momentos cumbres e inolvidables de toda la trilogía.

   
     Si el Joker pone en un brete a nuestro héroe a base de dudas, desconcierto, un modo de operar maquiavélico y una presión psicológica al profundizar en sus miedos más escondidos y enterrados, Bane, en cambio, machaca a nuestro héroe a base de una ilimitada brutalidad en sus actos encaminados todos a destruir al murciélego y la ciudad de Ghotam.

     Nos encontramos pues, con tres películas maravillosas en su género -añado la infravalorada Batman Begins (2005), aunque quizá le faltó lo que tienen las otras dos, un antagonista con mayúsculas-, para mí, inolvidables. Derrochan por sus poros una calidad y un cuidado en todos los detalles que es superior a todo lo realizado anteriormente en materia de cine-comic. Envuelta en una banda sonora de Hans Zimmer impecable y un Alfred -Michael Cane- sublime y en plan actorazo en sus apariciones con su niño.

     En definitiva, un superhéroe inolvidable y dos enormes y perfectos antagonistas con diferentes armas para sembrar el horror. La inteligencia y la fuerza.

     ¿Quién dice que los antagonistas no mueven el mundo?

viernes, 17 de agosto de 2012

...para aprender a levantarnos

        Seguro que la mayoría de las personas preferiría siempre estar de pie y no tener que hacer ese costoso tránsito de volver a erguirse y continuar. Seguro que todos a priori tomaríamos esa elección. Pero, cuando te ves en el suelo, como ese viernes en el que escribes una entrada de las de echarse a llorar, es cuando, aunque parezca mentira, todo tiene más sentido. El proceso puede resultar hasta hermoso. Créanme.

No quiero que nunca me toque la lotería. Y eso que juego, pero quien me conoce sabe que necesito tener ilusiones del tipo que sean. No quiero miles de miles o millones de euros en mi modesta cartilla de ahorro. Quiero sentir que la vida no es nada fácil. Quiero luchar por ella y en ella. Quiero aprender a levantarme porque así también aprenderé a caer.

Esta entrada es por y para mi amiga Silvia.

Para situar a esas personas que esporádicamente visiten este blog, ya sea por error o porque el azar del buscador de turno le haya llevado aquí, mi amiga Silvia es una de las personas más importantes de mi vida.
No nos presentó ningún amigo, ni siquiera fue tomando una copa e incluso la más probable, compartiendo pupitre y lapiceros. Una caída de ambos fue la que quizás hizo que nos acercáramos a un sitio lleno de gente. Quien sabe. El tiempo, breve pero muy intenso ahí dentro, hizo que fuéramos ladrillo a ladrillo forjando una de las amistades más bonitas y sinceras que probablemente haya en no se cuantos kilómetros cuadrados. Lo especial no puede nacer de lo normal.

Si en mi camino no hubiera habido caídas, ella no sería hoy esa persona tan importante en mi vida. Probablemente ni existiría. Yo estaba en el suelo y ella me ayudó a levantarme con sólo regalarme su amistad, con sólo hacerme saber que tenía una persona especial que me ayudaría en todo. No me gusta decirlo y ella lo sabe pero, creo que yo también la he ayudado a levantarse. Es el único secreto. Ayúdame y te habré ayudado como decían Los Secretos en una hermosa canción.

Como iba diciendo, mi amiga Silvia es muy especial para mí. Para que os hagáis a la idea de como es, de hasta que punto es una persona tan especial, os invito a que cerréis los ojos e imaginéis que estáis paseando por una senda de un bosque cualquiera. Metros y metros de arboleda se elevan a vuestros pies. Apreciáis como la cálida y tímida luz solar se filtra entre las hojas formando haces de luz que forman peculiares formas y diversas tonalidades que se mezclan con el cantar del bosque y el rumor del viento golpeando la elevada y basta vegetación. Entonces, dentro de este escenario bucólico, veis en un margen del camino custodiado por dos bellos árboles centenarios un cofre, un más que probable Tesoro. Y sentís que os reclama, os atrae con especial magnetismo, notáis que hasta brilla, sí, percibís un leve aura alrededor de él y entonces, os sentís especiales. Miráis a un lado, a otro. Os preguntáis ¿por qué yo? ¿este tesoro es para mí?...

Silvia es eso. Un tesoro capaz de albergar la más bonita de las sonrisas, el más sincero de los abrazos y la más bella y cálida mirada que una amistad pueda contener.

Me gusta cuando estás en el suelo, te agarro de la mano y te levanto. Me gusta porque siento que puedo ayudarte gracias en parte a la fuerza y aprendizaje que mis caídas anteriores me han dado. Me gusta porque nos hace crecer y aprender. Por eso me gusta caerme de vez en cuando, porque sé que a ella le importa esa caída y hace que continúe con ilusiones renovadas.

Ahora mi amiga Silvia no está en su mejor momento pero, la digo desde aquí que se levantará. Lo sé. Es valiente, tenaz y con unas ganas de vivir increíbles. Volverá su ilusión, aprenderá a levantarse como tantas veces ha hecho ya. La quiero, de la manera más sincera que se puede querer a una amiga. Puede que pienses que eres una persona más en el mundo, pero para mí tú eres un mundo, de los pocos que tengo. Estoy aquí, Tesoro, nunca te dejaré sola, es una promesa que nace desde el corazón y no desde la palabra. Esta entrada, la que habla de caerse, de desmoronarse, de ver que no hay salida en ciertas situaciones en momentos extremos no es para ti. Para ti es la entrada que habla de levantarse, de mirar hacia delante, de este amigo que te adora por como eres simplemente. Maravillosa.


Y ahora dime, ¿por qué nos caemos?...


lunes, 6 de agosto de 2012

Lo confieso.


Tus canciones me recuerdan a pupitres, a olor de lapiceros y tinta de bolígrafos. Me recuerdan a libros abiertos y apuntes rápidos.

Me recuerdan a tiempos felices que, ya muy lejanos, aún me siguen encogiendo, de una u otra forma, el alma. Me recuerdan a una persona especial, a una de esas personas que, quieras o no, marcan tu vida para siempre. Y tus palabras refuerzan ese recuerdo: "amantes del mundo: a veces es más hermoso recordar que vivir"

Lo confieso: tus canciones forman parte de la banda sonora de mi vida.

He llorado abiertamente escuchando tu "luz de luna" o tu "piensa en mí", y he llorado conteniendo mis lágrimas escuchando tu "amanecí en tus brazos" o tu "cruz del olvido". Me has hecho sentir mucho, y me has hecho sufrir otro tanto.

No te has ido, pues como bien dices, "los chamames nunca nos vamos, siempre nos quedamos". Realmente tú te has quedado por siempre en mi vida, en mi historia.

Y hoy vuelvo a escuchar tus canciones y vuelvo a recordar algunas de tus grandes frases.


"Nadie se muere de amor, ni por falta ni por sobra".

Ojalá que te vaya bonito, Chavela.


viernes, 3 de agosto de 2012

Vacaciones Santillana

- Desesperación, desazón, desespero, angustia, exasperación, impaciencia, pesimismo...

- Tristeza, pena, desconsuelo, amargura, aflicción, pesadumbre, desdicha...

Cuando me veo superado,
Cuando estoy superado,
Cuando me siento desbordado,
Cuando estoy desorbitado...

Siento que la responsabilidad me ahoga,
Siento que la situación se descontrola,

Sueños recurrentes, pesadillas amargas. Las virtudes se convierten en defectos. Es que no hay virtudes sino defectos.

Y que no me venga nadie a decir que me quejo de vicio porque no tiene ni **** idea.

Sé que mañana me arrepentiré de esta entrada...porque mañana volveré a pensar que en el mundo hay más solidaridad que egoísmo.
Dentro de dos horas me arrepentiré de esta entrada...porque bueno tiraré y saldré adelante.
Ya me estoy arrepintiendo de hecho.
Ya estoy arrepen(enviar entrada a tomar por el **** tanta ***** y tanta *****) ¡A la mierda!


domingo, 24 de junio de 2012

Mi mundo en colores.

Te recojo el guante, querido compañero de blog. Yo también "sufro" de sinestesia (ahora eres tú el que vas a la Wikipedia, por listo), así que no me costará mucho (ya sabes que soy pluscuamperfecta). Vamos con ello.

Rosa

Mi canción favorita por muchos motivos. A pesar de que hoy no es el día más apropiado para esta canción, siempre me quedará París. Tal vez algún día me establezca allí definitivamente o tal vez lo olvidaré para siempre. Cuesta olvidar algo que te hace sentir bien casi tanto como algo que te hace sentir mal. Nunca más podré escuchar "la vie en rose" sin pensar en ti.


Naranja

Me sugiere verano, calor. Y será por la película, pero este color siempre me recuerda a Aerosmith... "cada momento que paso contigo, es un tesoro para mí". Preciosa letra.


Rojo

Tengo un problema. Sé que es el color favorito de mi compañero y amigo de blog, pero el color rojo me recuerda a un momento muy reciente. Te sienta muy bien este color, ¿te lo he dicho?


Amarillo 

No estoy de acuerdo, no es el color de la mala suerte. Es mi color favorito. Me sugiere esperanza, calidez y alegría. Me recuerda a ti, que nunca me abandonas, que siempre tienes tiempo para mí. A ti, que siempre me has conocido y que nunca me has dado la espalda. A ti, que me das calor cuando mi alma tiene frío.


Azul

Inevitablemente me recuerda  la inmensidad, al universo. Nada ni nadie cambiará mi mundo.



Verde

Me recuerda a cerveza... me recuerda al día de la música. Hace un año estuve muy bien acompañada en un concierto, en Madrid. Hacía un calor asfixiante, pero fue un día inolvidable. Y el día siguiente también lo fue.

Negro

Estado de ánimo negativo tirando a puuuuuuuuf. Olvido, tristeza, dolor...


Ha sido divertido.


sábado, 23 de junio de 2012

Esos maravillosos 138 grados...

A menudo, sobretodo cuando voy conduciendo, se me ocurren ideas para elaborar mis entradas en este maravilloso blog. Muchas de ellas todas, se escapan por la ventanilla para no volver. Pero esta noche, estoy dispuesto a rescatar una de ellas y hacer una entrada diferente. Mi apañera blogera, como sé que le va a encantar tan maravillosa idea nacida de un cerebro tan privilegiado como el mío, no tengo dudas de que la copiará hará la suya propia y la disfrutará mucho más que yo. Ready?

Azul

Empiezo con el azul porque con alguno hay que empezar, useasé. 
El cielo es negro azul, el océano es cristalino azul. El líquido asqueroso lleno de cloro agua de las piscinas es meados azul. !Pero qué bonito es el azul!. ¡Y qué bonita es esta canción de estos mozos galeses, irlandeses, británicos, ingleses...ehhhhh pero qué bonita es esta canción!




Amarillo (Jiuston tenemos un poblema poque nosevé) ¿a qué te preguntas por qué no está sombreado el texto de amarillo como las demás en cada color? Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen, ¡una muñeca pepona para ti!. En efecto, he considerado la famosa superstición y paso de que me joda la entrada o me la borre cuando termine. A lo que vamos:

Sí. Yo tuve una época en la que me peinaba para arriba, y ojo, con gomina, que guapo iba Dios. También  llevaba encima de mi cuerpo-escombro camisetas ajustadas, olía a colonia cutre del springfield e iba a bailar a la discoteca música daaaaaaaance. Por eso es justo que el amarillo, el color más llamativo donde los haya, sea para este género dance, trance o como se llame ahora y que hoy me sigue gustando tanto o más que antes. 




¿Nos ponemos serios? ¿Dejamos de poner música machaoídos? Venga coño, Borja, que ya tienes 20 años, 25 años, 30 tacos. Atrás el momento que ahora llaman pokero ¿?, me pongo serio y con el Morado elijo una canción del genial Van Morrison




¿A qué parece un predicador con ese sombrero? Uyyyyyyyyy, ¿y esa mirada de pícaro? ¿por qué no puedo elegir la puta carátula de la canción?

Ejem...

Naranja

Que buenas están las naranjas y en zumo tienen muchas vitaminas. Eso sí, tomaros el zumo recién exprimido que sino pierde todas sus vitaminas (modo Espe off)
Elijo al gran Sinatra y su My way...¡Ayyyyyyyyyyyy esos caminos que elegimos! 




Añil (espero que este azul sea añil y no me caigan en los comentarios palos)

Mi grupo favorito desde que lo escuché por primera vez con 14 años en una cinta de casette que me prestaron. Le adjudico el añil por ser un color raro y ser una canción rara por desconocida. Joder, que serio me he puesto.

Es posible que alguien se acuerde mí... No puedo oir tú voz tan lejana...siempre tan lejana...




Verde que te quiero verde.

Vegetación, árboles, oxígeno, belleza, naturaleza...Esperanza. Tú que te llamas así. Tú que me has dado lo que soy, para ti es esta canción (y si ves esta entrada no pienses que tu hijo se ha vuelto tarumba, ¡espera! ¡Hala Madrid!, ahora ya me reconoces seguro)



Te quiero mamá


Rojo o como lo decía de pequeño Ojo

Mi color favorito. Dicen que es el color del amor. También ese puto gordo que nunca me ha traído nada  Papá Noél cada 25 de diciembre reparte ilusión bajo un traje teñido de este color. Un color intenso que circula bajo nuestra piel (ohhhh ¡qué bonito!) (aplausos)
Tengo varias canciones favoritas para según que momento pero, si tuviera que elegir una para asociarla a este color me quedaría con ella. Intensa como lo es el rojo. Simplemente maravillosa.

La vida es una lucha de gigantes y a ti, que sí me has conocido, te digo que eres una gigante y puedes y podrás con todo. Te quiero y punto pelota tesoro mío. ¡Muack!





7 canciones, 7 colores...como el arco-iris. Esta noche han sido estas pero cualquier otra noche pueden ser otras tantas, para mí, todas especiales. Como el arco-iris, ese precioso fenómeno que aparece cuando los rayos de sol traspasan la gota de la lluvia con una inclinación de 138 grados a nuestra vista. Ahora estáis flipando, ¿verdad?, seguro que vais a la wikipedia.

En fin, que como soy más chulo que el propio arco-iris y esta entrada tiene que tener un final como se merece añado el color:

Blanco




Ojo al matojo que pongo la full version ¿eh? ¡la de 7 minutazos!. ¿Qué dices? ¿Qué el blanco no es un color? eso lo dirás tú no te jode con todo mi respeto. Se te mancha algo le echas lejía y ale como nuevo. ¡El mejor color, hombre ya!.

domingo, 10 de junio de 2012

Smile



No. Esta entrada no es un tributo a Virginia Maestro. No. No es un tributo a Labuat ni a Virginia Labuat. Pero hace ya poco más de cuatro años y un mes que te asomaste a la ventana de mi televisión por casualidad… y ni imaginaba entonces lo mucho que iba a cambiar mi vida. 

Echo la mirada atrás y saboreo maravillosos momentos compartidos con gente desconocida pero que (aún sin saber el motivo) me hacían feliz.

Tú no lo sabes, pero desde entonces mi paso por esta vida no ha sido, precisamente, un paseo por las nubes. Cuatro años dejando cosas atrás y encontrando obstáculos y espinas. Cuatro años en los que he tomado muchas decisiones, y casi todas desacertadas. Hoy me pregunto “¿y si…?” y no encuentro respuesta. Nunca sabré qué habría sido de mi vida si hubiera optado por otro camino. Lo que está claro es que todo hubiera sido diferente, aunque nunca sabré hasta qué punto.

Sin embargo, algunas de esas personas que alegraban mis noches de verano de 2008 y cuyo único lazo eras tú, siguen en mi vida… ¡y de qué modo! Ellos siguen alegrando mi corazón, y ellos son los encargados de quitarme una a una las espinas que se han ido clavando, dolorosas, mientras he ido atravesando el extraño camino que he decidido tomar.

El tributo es para ellos. Por formar parte innegociable de mi vida. El amor duele, pero la amistad, cuando es verdadera y profunda, lo puede curar. Vosotros, amigos vikimaniacos o amigos “blogeros”, me ayudáis a seguir sonriendo y seguís haciéndome feliz.

Hoy no me apetece dar nombres pero, si tú te sientes identificado/a, formas parte de mi corazón. 

No. No te he olvidado. Nunca podré. Nunca olvidaré el “smile” con el que entraste y con el que, por siempre, te quedarás.



sábado, 26 de mayo de 2012

Un chico, un hombre. Un tipo genial

Durante aquel frenético descenso a corazón abierto que le sacaba de ese horroroso infierno que le había tocado vivir, Bernardo, uno de tantos muertos en vida en aquella época, pensaría en ese maldito ideario adquirido en una escuela privada y que le había arrastrado a aquella situación privándole de vivir. Los siempre mal interpretados principios. Esos grandes enemigos que enfrentados producen el horror entre los seres humanos.

Mi fascinación por todo aquello que sucedió y rodeó a la Guerra Civil Española es directamente proporcional a mi admiración y respeto por todas aquellas personas que fueron arrastradas sin opción al peor de los infiernos. A toda aquella gente que se vio atrapada sin más opción que hacer todo lo posible por sobrevivir. Hace una semana, terminé la lectura de una novela que sitúa su escenario en el citado suceso, en Madrid y acompañado de su invierno gélido. Su escritor es inglés, un punto de vista foráneo sobre nuestra guerra, diferente al nuestro. Puede ser interesante -pensé.

Seguramente que Bernardo en lo último que pensó cuando llegó como brigadista internacional es que encontraría al amor de su vida en tal desolado escenario. En un Madrid agarrotado y a la espera de que la gobernaran sin preguntar. Pero, tal sentimiento no se encuentra únicamente en jardines plagados de rosas o en largas arboledas de fresnos al abrigo de un río cruzado por puentes de piedra. Aquello que no podemos controlar, que te descontrola por completo está en cualquier lugar. Y los principios...

Recuerdo a mis abuelos paternos que me contaban la suerte -por ponerle un adjetivo- de vivir en la que fue la capital provisional del bando ¿vencedor? de la guerra.
Imagino el coraje de toda aquella gente pacífica, la de mis abuelos y la de los abuelos de otros tantos de nosotros. Imagino como tuvo que ser todo aquello y, entonces, mi fascinación y curiosidad se transforma en un escalofrío mezcla de no saber y de no entender el por qué de arrastrar a toda esa gente a odiarse mutuamente.

La misma noche en la que Bernardo, bañado a sus espaldas por la luna llena, descendió de su particular infierno, Harry, un inglés conservador amigo de éste, se dio cuenta de como una decisión por absurda que parezca puede cambiar varias vidas. Se preguntaría como una persona con una presunta educación y perspectiva de los hechos, carece de toda moral y lleva su odio a extremos insospechados.

Pienso en toda aquella gente, personajes anónimos de cualquier religión e ideología. Personas con sus sencillas y humildes vidas llevadas a su manera, con sus sueños e ilusiones, su gente a la que amar y que fueron usadas como vulgares balas. Me doy cuenta que la fascinación que siento por aquel suceso que partió un país es más hacia estas personas y a su heroica manera de sobrevivir con cuatro cachivaches pero con una solidaridad como bandera. Imagino a los personajes ficticios que relata C.J. Sansom en su novela, en si pudieron existir de manera real. Lloraría si supiera llorar...

Bernardo, Harry, Sofía y Bárbara, tuvieron que decidir, eso fue lo peor de todo, que les hicieron elegir por la mierda de los mal llamados principios que lo arrasan y lo destrozan todo. Sobretodo, lo que más se quiere. Una decisión tras otra que les llevó a un laberinto con salida al dolor.

Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo. Sólo sacan lo mejor de todo lo que se encuentran en su camino. Seguramente, aquella gente, nuestra gente, en su camino y en cada cosa pequeña que se encontraron la cogieron y fueron felices mientras les dejaron.

Aquel enero de 1940 era especialmente gélido en Cuenca. Mientras Bárbara se acercaba al lugar acordado empezaron a caer unos copos que palidecieron aún más su preciosa tez blanca. Su corazón era como una locomotora a pleno rendimiento. Han pasado tres años...¿y qué? era su verdadero amor. Salió de la carretera y escuchó el rumor de la hierba a sus pies. Las nubes ocultaron la preciosa luna llena. Tras unas semanas frenéticas estaba a tan sólo unos metros de él. Los tres años transcurridos ya no importaban para ella. Bárbara susurró su nombre en la oscuridad y contempló una figura en la oscuridad...


lunes, 30 de abril de 2012

Paleta de pintor


Cuando intentamos encontrar colores bellos para pintar nuestra vida y la paleta está colapsada de infinita mezcla de colores, es imposible hallar un color vivo y alegre que haga desaparecer la soledad del triste y blanco lienzo. Entonces es el momento de buscar y encontrar otra paleta más limpia en la que podamos hallar el color deseado.



Yo quiero encontrar mi amarillo intenso, el que siempre ha coloreado mis mañanas (por muy frías y lluviosas que fueran) y mis noches de luna llena.

jueves, 26 de abril de 2012

El pasado tiene carisma



    Que diferente, a partir de una forma de sentir, es asimilar la realidad. Vuelcas sin dudar los acontecimientos de tu vida y los empotras ahí dentro, en aquello que bombea, en aquello que te hace sentir, en aquello que llamamos aquí, ese músculo bobo. Encuentras a la realidad y la quieres sortear, coges el martillo y la machacas, si puedes. Te niegas a verla, a reconocerla. Te evades, vuelves, te machacas. Te odias. ¡Borja!

         Esta entrada estaba pensada ya desde el sábado. La publicaría hoy, esta noche. No porque el sábado ya me sobraran ganas, sino porque en esta tormenta alocada, de sentimientos y de emociones, en la que se ha convertido esta última semana faltaba ver muy a mi pesar como un equipo valiente sorteaba a otro que olvidó su valentía, a la historia y, para más desgracia, a los corazones de los madridistas. Pero vamos al principio: antes de la citada tormenta disfruté de una película el viernes pasado: ¿Qué tiene el pasado? ¿carisma? ¿nostalgia?. No, no es el título de la película pero sí su moraleja o por lo menos mi conclusión. Al protagonista, noche tras noche, se le aparece a los pies de una iglesia parisina de manera misteriosa una serie de personajes de una época anterior a la suya. Sin buscar demasiadas respuestas a estas misteriosas apariciones, queda enamorado de esa época pasada y de sus personajes, lo que hace, que vea su época como un fastidio y un problema. Siente admiración por el pasado. Carisma. 

        Quisiera coger a ese chico explosivo de corazón y decirle que no sea tan bobo, que rectifique cuando se equivoca, enseñarle el camino para que vea sus errores. Pero sobretodo, le diría que empiece por quererse y que se adore por lo que cree que es y por lo que dicen que es. También le diría que el pasado es sólo eso pasado, que coja su carisma y se lo lleve al presente. El fútbol forma parte de mi vida, de todas las maneras posibles e inimaginables. Lo disfruto, lo quiero y lo odio sin quererlo. Me hace conocerme a mi mismo, me hace revolverme en mis pensamientos. Me traspasa el alma y me pulveriza con un fulgor aplastante. Un personaje dijo una frase -perdón que no lo recuerde- que particularmente me encanta: "Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace". Que suerte que mi mejor amiga sea así.

          En la vida como en el fútbol aparece de forma fantasmagórica la derrota, con un sólo padre y con una sola madre. Muy al contrario que la victoria que goza de ambos en cantidades industriales. Y mi mejor amiga se quiere colar en mi alma y ayudarme a que desaparezca el horrendo fantasma de la derrota y su pasado harto carismático. Encontrar esa tristeza y cambiarla por alegría. En la derrota quiero a mi mejor amiga a mi lado y lo digo aquí, a escondidas en medio de esta caótica entrada porque nunca se lo he demostrado y porque siempre me escondo en una devoradora e implacable tristeza que me atenaza y me encoje. En la derrota desearía apoyarme más en ella. 

        Hoy tengo al fantasma delante de mis narices. La derrota, con su pasado y su hipnótico carisma. Pero habrá que levantarse, engrandecerse y pensar menos en el pasado y más en el futuro, éste último, igual carente del carisma que goza el primero pero con algo más poderoso y vital para mí que a veces me niego a ver: 
Una ilusión que me embriaga de la cabeza a los pies y eso, es un tesoro que ningún fantasma -ni ninguna eliminación futbolera- me podrá quitar.

miércoles, 11 de abril de 2012

Y sin embargo...




Hoy he entablado una conversación muy intensa con un compañero sobre lo complicado que puede resultar expresar verbalmente lo que sentimos.

¿Es difícil decir te quiero? Son dos palabras que, en principio, no encierran ninguna dificultad. Nos encontramos ante un pronombre personal y ante la primera persona del singular del presente de indicativo de un verbo transitivo. Sin más. En realidad, cuando decimos “me cuesta decir te quiero”, ¿no estamos diciendo “no sé si te quiero”?

¿Por qué tenemos miedo a decirlo si estamos convencidos del amor que sentimos por alguien? ¿Tal vez sentimos miedo al rechazo? ¿Puede ser que no queramos dejar a la intemperie nuestro pobre y asustado corazón, por lo que pueda pasar?




Sí, tú que me conoces y que tal vez estés leyendo estas reflexiones de un día tonto (el de hoy), sabes que siempre he pertenecido a ese grupo de “asustados” que temen a esas dos palabras como las aves temen la llegada del invierno  y, al mismo tiempo, temen el fuego que todo lo arrasa.
Supongo que algo ha cambiado en mis "barreras defensivas". O tal vez ya no sienta miedo al rechazo. Me cuesta sentirlo, pero ya no me cuesta decirlo. Y sin embargo…

Te lo digo a ti, María, que siempre te he sentido tan cerca como siento los latidos de mi corazón. Estás lejos, pero nunca te has alejado de mis abrazos. Adoro tu risa y tus ocurrencias. Adoro tu “acento” y la forma tan especial que tienes de sentir. Adoro todas las veces que me dices cariñosamente “clontxu” o “clontxita”. Adoro tus gustos y tu franqueza. Adoro tus emoticonos. Te quiero sin reservas, sin miedos.

Te lo digo a ti, Alberto. No sé si por un momento te has parado a pensar el bien que me haces. Nunca me has fallado y me das la seguridad que me falta en el día a día. Adoro tu forma calmada y sencilla de ver la vida. Adoro las conversaciones a corazón abierto que en ocasiones tenemos. Adoro tus detalles y tu dulzura. Adoro las conversaciones telefónicas que tanto me animan. Adoro hacer un menú contigo y adoro nuestras apuestas (te toca perder, ya lo sabes). Te quiero sin reservas, sin miedos (mil gracias).

Te lo digo a ti, Borja. Sé que muchas veces has sufrido por mi causa (no voy a decir por mi culpa, que te enfadas). Adoro los viernes relajados que me regalas. Adoro nuestras conversaciones intrascendentales y más aún las trascendentales. Adoro cada sonrisa que me arrancas. Adoro las veces que me has “salvado” y tantas otras que me has animado. Tal vez sepas de mí mucho más de lo que jamás nadie haya sabido, y adoro saber que todo ello está a buen recaudo. Adoro ver tu mirada de ternura cuando estoy sufriendo. Adoro compartir este blog contigo, que al fin y al cabo, es una manera más de decir “te quiero”. Te quiero sin reservas y sin miedos.  

No ha sido tan difícil. Lo siento y lo expreso. Es bonito, ¿verdad?

viernes, 30 de marzo de 2012

Matices de una vida

Hace escasas semanas, pasé el fin de semana en el pueblo de mi padre, en plena meseta castellano-leonesa. Nos juntamos mis padres, mi hermano y demás familia. La intención era desconectar, burlar a la rutina unas horas. Reírse a su espalda.
Tras la copiosa cena del sábado regada con zumo de uvas, decidí -decidió el que viste de vinotinto- que era hora de finalizar el día rodeado de una manta como Dios manda y esperar al alba en brazos de morfeo -del gallo loco os hablaré otro día-.

No recuerdo muy bien el cuándo ni el por qué perdí el hábito de la lectura. Supongo que pasa como en otros tantos hobbies, aparecen y desaparecen como la luna en esas mágicas noches nubladas.

Esa noche la intuía diferente. Para empezar, no dormiría en mi habitación y me iba a perder la maravillosa vista que muestra a la luz de las estrellas el Santo Cristo iluminado en lo alto del pueblo.
Allí entré, pasadas las verticales horarias. Una habitación más grande que la mía, con dos camas de niño colocadas en vertical contra la pared vestida ésta, de azul celeste. Entre ellas, la típica mesita de noche, de color marfil. La calefacción lograba un ambiente cálido en la estancia. En la pared, encima de la mesita de noche, un póster precioso de Las Vegas anocheciendo, souvenir que se trajeron mis padres de su viaje por tierras anglosajonas. La persiana que custodiaba el balcón estaba a medio bajar y hacía que se filtrase un haz de luz que cortaba la cama donde me esperaba mi merecido descanso. Decidí dejarla así. Odio la completa oscuridad. En definitiva, una habitación y una cama desconocidas para mi.

Tras ponerme el pijama, observé encima de la mesita una pila de libros descolocada imitando los escalones de una iglesia antigua. Coronando la torre, un libro. Lo cogí y lo sopesé. Lo primero que pensé fue que pesaba mucho. Caramba, ¿ya ni recuerdas el peso de los libros? -pensé. Tenía la tapa dura como manda un buen libro, de tamaño medio y con la funda de la portada que lo cubre algo arrugada y deteriorada. Sobre ella se leía:

La sombra del viento

En este periodo de lectura sabático, aparte de perder el hábito de la lectura he perdido, muy a mi pesar, el conocimiento de los autores de moda y los nóveles que aparecen revolucionando el mercado literario, sus tendencias y cuales son best sellers en la actualidad.

Por tanto, desconocía en ese momento, el monumento en tinta escrita que sopesaba mi mano. Me recosté en la cama y me decidí, merced a ese libro desconocido para mi, recobrar esa vieja y única sensación de abandonarse por completo a algo, en este caso, a la lectura. De descender a ese maravilloso mundo mágico que sólo es capaz de crear un libro. Dimitir en el pensamiento más absurdo y dar paso a la imaginación. Simplemente, leer.
Letra a letra, frase a frase, durante esa noche recordé lo maravillosa de esa sensación. Con que facilidad uno olvida ciertos hábitos saludables, pero a la vez, no tiene reparos en adentrase en otros menos lucrativos para la mente.

Dos semanas y media después, sobrepasando ya las dos de la madrugada y encogido en físico y alma bajo la tímida luz de la lámpara de mi mesita de noche, esta vez en Madrid, terminaba completamente encogido y emocionado su lectura.

Confieso que no fue una buena noche la de ante ayer, sabía que iba a dormir poco y mal y, decidí elegir ese momento para acabar el libro. Soy de esos –otra rareza más de aquí un servidor- que necesita terminar un libro eligiendo un momento especial, que se cumplan ciertos ingredientes. Soledad y tranquilidad como ejemplos. Siento que le debo al libro y a su autor eso. Por lo que me ha hecho disfrutar y sentir durante su lectura, por haberme conectado con mi imaginación. Dedicar en cada final de libro los cinco sentidos. Disfrutar y vivir ese momento no de cualquier manera, sino de una manera especial.

Pese a mi ánimo, ante anoche presentí que era un momento ideal para terminar el libro e intuí que acabarlo me tranquilizaría. Lo consiguió.


Un jovenzuelo con una energía, nobleza y curiosidad parecida a la mía -jeje- se adentra en la frenética búsqueda del paradero de un escritor del que queda maravillado tras leer una novela suya. Amor, amistad y sobretodo, lo más maravilloso para mí, un romanticismo genial.
La moraleja del libro es aplastante. Arriesgar por lo que queremos, luchar por ello y que no nos lo arrebate nada ni nadie por nada del mundo.

Tras esta historia sobre como llegué a este libro, tengo mi moraleja particular. No sabemos que hay detrás de cada puerta, cualquier detalle por insignificante que parezca puede hacernos cambiar de rumbo, y de vida. Y no hay que tener miedo de lo que nos deparen estos giros. Hay que enfrentarse a ellos con valentía y sobretodo, con ilusión. La lectura de esta maravillosa novela, tan inesperada, tan no buscada...

Creo sinceramente que no podría encontrar un libro mejor para engacharme a la lectura de nuevo. Aquí un ejemplo de lo que no buscamos y encontramos. Casualidades de la vida...

¿O no?